Posibles causas del trastorno de
conducta oposicionista
Aún
se desconoce la causa exacta de este trastorno, pero existen dos teorías
principales para explicar su desarrollo.
La
teoría del desarrollo:
sugiere que los problemas comienzan cuando el niño tiene entre uno y dos años y
medio de edad. Estos niños pueden experimentar dificultades para aprender a
volverse independientes y separarse de la principal persona a la cual se
encuentran ligados emocionalmente.
La
teoría del aprendizaje:
sugiere, que las características negativas del trastorno de conducta
oposicionista son actitudes aprendidas que reflejan los efectos de las técnicas
inadecuadas y negativas empleadas por los padres y figuras de autoridad.
¿Cuáles son los síntomas del
trastorno de conducta oposicionista?
La mayoría de los síntomas
observados en niños y adolescentes con este trastorno también se observa a
veces en niños que no lo padecen, especialmente alrededor de los 2 ó 3 años de
edad o durante la adolescencia. Muchos niños, principalmente cuando están
cansados, con hambre o disgustados, tienden a desobedecer, discutir con sus
padres y desafiar su autoridad.
Los síntomas del trastorno
de conducta oposicionista pueden incluir los siguientes:
- poca habilidad
para regular emociones
- rabietas
frecuentes
- discusiones
excesivas con los adultos
- negativa a
acceder a las solicitudes de los adultos
- cuestionamiento
constante de las reglas; negativa a obedecerlas
- conducta dirigida
a molestar o enojar a los demás, incluidos los adultos
- intentos de
culpar a otras personas por su mala conducta o errores
- facilidad para
enojarse con otros
- actitud de enojo
frecuente
- vocabulario
desagradable o poco amable
- actitud
vengativa o rencorosos
Como realizar una
adecuada intervención
Desde el enfoque cognitivo-conductual,
las estrategias de elección para el tratamiento, incluyen una doble vía:
a)
Intervención con padres y madres
Es
evidente que los primeros en padecer las consecuencias del trastorno son los
propios padres. El malestar que se genera suele ser importante y se consolidan
métodos de interacción coercitivos o negativos. No es de extrañar, pues, que
parte del tratamiento se dirija a proporcionar recursos a los padres para
regular y atenuar toda la sintomatología disruptiva.El entrenamiento no tan solo comprende la enseñanza de estrategias para controlar las conductas negativas sino también de reforzar las positivas. En definitiva, se trata de aprender a ser más eficientes con el niño desarrollando nuevas habilidades y eliminando los métodos ineficaces.
Puede ser necesario también, en algunos casos, proporcionar recursos a los padres para mejorar la vinculación con sus hijos.
b) Intervención con el niño o la niña
La
intervención individual con niños pretende enseñarles habilidades cognitivas para
que sean capaces de gestionar sus emociones y afrontar situaciones difíciles.
Este entrenamiento puede llevarse a cabo individualmente o utilizando pequeños
grupos.
Los
procedimientos utilizados incluyen instrucciones, modelado, representación de
papeles, ensayo de la conducta, retroalimentación y refuerzo positivo. También
suelen incorporarse estrategias de
autoinstrucciones verbales y de la solución de problemas.
Se trata en definitiva de motivar
al niño/a para que utilicen sus habilidades recién adquiridas en
situaciones de la vida real. Para ello deberemos contar con la complicidad y
ayuda de los padres, el propio terapeuta y de otras personas externas. Es
importante asegurar unos primeros éxitos para mantener un buen nivel de
motivación en el niño y su interés para seguir intentando aplicar recursos
alternativos a los que le han creado problemas.
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