¿Cuándo hablamos realmente de fracaso?
Hablamos de fracaso cuando un niño no es capaz de alcanzar el nivel de
rendimiento medio esperado para su edad y nivel pedagógico.
Dado que el
único criterio para evaluar el éxito o el fracaso de los niños, son las
calificaciones, el fracaso se traduce en suspensos, que por supuesto suelen ser
masivos y hacer que los padres ya no sepan que hacer con ese niño o ese joven.
No vamos a hablar de
uno o dos suspensos en alguna evaluación, que pueden ser absolutamente normales
y superables, sino de esos otros niños cuyas calificaciones son negativas al finalizar el curso
escolar.
Para delimitar aún más el campo del que estamos hablando, podríamos referirnos a aquellos alumnos que hayan acabado el curso con más de dos asignaturas pendientes, que es cuando en principio repetirán curso, lo que evidentemente sería una medida del fracaso escolar, aunque en niveles prácticos y hasta la ley de calidad, debido a la coordinación entre los padres y los profesores, a veces se iba pasando a los niños de curso, y así se aplazaban los conceptos de fracaso escolar hasta la finalización de cada ciclo de primaria o secundaria que no pudieran superar, situación que en la actualidad, se ha reformado.
Para delimitar aún más el campo del que estamos hablando, podríamos referirnos a aquellos alumnos que hayan acabado el curso con más de dos asignaturas pendientes, que es cuando en principio repetirán curso, lo que evidentemente sería una medida del fracaso escolar, aunque en niveles prácticos y hasta la ley de calidad, debido a la coordinación entre los padres y los profesores, a veces se iba pasando a los niños de curso, y así se aplazaban los conceptos de fracaso escolar hasta la finalización de cada ciclo de primaria o secundaria que no pudieran superar, situación que en la actualidad, se ha reformado.
Causas del Fracaso Escolar
Muchas son las
causas que pueden originar un fracaso escolar. Las
más reseñables son los trastornos de aprendizaje y los trastornos
emocionales. Las cifras varían según los diferentes estudios, pero son
aproximadamente las siguientes: Sólo un 2% se debe a factores intelectuales. Alrededor de un 29% de
fracaso se debe tanto a trastornos de aprendizajes, entre los que destaca por su
importancia la
dislexia. Aproximadamente la misma proporción se debe a factores emocionales de
todo tipo y un preocupante 10 % lo ocupa en este momento, el trastorno más
estudiado en España en psicología infantil en los últimos años: TDAH, o
trastorno de déficit de atención con hiperactividad.

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