LAS RELACIONES HUMANAS SON UN ARTE
PARA HACER ARTE ¿NECESARIAMENTE HAY
QUE SER ARTISTA?
QUE SER ARTISTA?
Las investigaciones
en el ámbito de la inteligencia emocional han llevado a los/as investigadores/as a realizar estudios neurológicos para encontrar respuestas
científicas a las interrogantes que se plantean en la actualidad; de ellas la
inquietud más interesante podría ser: ¿Qué es lo que diferencia a los hombres y
mujeres de éxito de aquellos que no los son? ¿Si hombres y mujeres realmente
inteligentes con un cociente intelectual alto, no consiguen el éxito esperado y
pronosticado por sus padres, madres y docentes
que los vieron crecer hasta la etapa adulta?
Tiempos difíciles
para aquellas personas que se deciden a buscar un empleo y aún siendo
profesionales universitarios, se encuentran con la sorpresa de que la
organización que recluta personal necesita un perfil psicosocial totalmente
distinto de aquel que ellos poseen, así encontramos en los periódicos de hoy
anuncios con estos requerimientos: Se necesita personal cualificado, con
disponibilidad, iniciativa, capacidad de trabajo en equipo, buenas relaciones
interpersonales, adaptación al cambio, influencia y liderazgo positivo, manejo
de conflictos, comunicación efectiva y eficaz, en fin, por mencionar alguna de
ellas.
Frente a este perfil
las personas cualificadas pero poco seguras de sus capacidades psicosociales no
insistirán en presentarse a una entrevista, y menos enviar su currículum. Esta
es la forma más sutil de seleccionar personal, apuntando a cualidades
emocionales de los seres humanos.
¿Será necesario ser
artista para cultivar aquellas cualidades especiales en el ámbito de la
inteligencia social?
¿En qué medida el
artista es esfuerzo? ¿Y en qué medida es sólo talento?
Sin duda nuestra vida es
el resultado de una influencia constante del medio sobre nuestras emociones,
nuestras sensaciones, nuestra forma de ver lo que nos rodea, así si tuviéramos
que separar de manera inevitable dos gemelos al nacer, sin duda se parecerían
en muchas cosas, pero en muchas otras serían totalmente distintos.
Nuestra
inteligencia emocional, llevada al área social es modificable, educable y
altamente necesaria para obtener puestos de trabajo, respeto de los demás, pero
por sobre todas las cosas, esta inteligencia interpersonal, es decir, la manera
de cómo interactuamos con otras personas nos producirá si es positiva, un
equilibrio interior, si esta relación interpersonal es conflictiva, no existirá
equilibrio emocional interno, lo que será causa de angustia, desasosiego, y a
la larga afectará la salud manifestándose un sinnúmero de enfermedades
psicosomáticas.
Nuestra relación con el medio sin duda es difícil, y
conforma otro aspecto de nuestra inteligencia interpersonal, aquella que no se
practica, aquella que habita en nosotros, y de manera silenciosa nos conduce a
actuar de una forma determinada. Sin embargo, debemos considerar que la
importancia de la inteligencia emocional en las relaciones humanas son aplicables a la familia, el trabajo, la
amistad, el amor, etc.
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