lunes, 15 de octubre de 2012

El Arte de la Inteligencia Emocional...

LAS RELACIONES HUMANAS SON UN ARTE
PARA HACER ARTE ¿NECESARIAMENTE HAY
QUE SER ARTISTA?

Las investigaciones en el ámbito de la inteligencia emocional han llevado a los/as investigadores/as a realizar estudios neurológicos para encontrar respuestas científicas a las interrogantes que se plantean en la actualidad; de ellas la inquietud más interesante podría ser: ¿Qué es lo que diferencia a los hombres y mujeres de éxito de aquellos que no los son? ¿Si hombres y mujeres realmente inteligentes con un cociente intelectual alto, no consiguen el éxito esperado y pronosticado por sus padres, madres  y docentes que los vieron crecer hasta la etapa adulta?
 
Tiempos difíciles para aquellas personas que se deciden a buscar un empleo y aún siendo profesionales universitarios, se encuentran con la sorpresa de que la organización que recluta personal necesita un perfil psicosocial totalmente distinto de aquel que ellos poseen, así encontramos en los periódicos de hoy anuncios con estos requerimientos: Se necesita personal cualificado, con disponibilidad, iniciativa, capacidad de trabajo en equipo, buenas relaciones interpersonales, adaptación al cambio, influencia y liderazgo positivo, manejo de conflictos, comunicación efectiva y eficaz, en fin, por mencionar alguna de ellas.

Frente a este perfil las personas cualificadas pero poco seguras de sus capacidades psicosociales no insistirán en presentarse a una entrevista, y menos enviar su currículum. Esta es la forma más sutil de seleccionar personal, apuntando a cualidades emocionales de los seres humanos.
 
¿Será necesario ser artista para cultivar aquellas cualidades especiales en el ámbito de la inteligencia social?
¿En qué medida el artista es esfuerzo? ¿Y en qué medida es sólo talento?
Sin duda nuestra vida es el resultado de una influencia constante del medio sobre nuestras emociones, nuestras sensaciones, nuestra forma de ver lo que nos rodea, así si tuviéramos que separar de manera inevitable dos gemelos al nacer, sin duda se parecerían en muchas cosas, pero en muchas otras serían totalmente distintos.

Nuestra inteligencia emocional, llevada al área social es modificable, educable y altamente necesaria para obtener puestos de trabajo, respeto de los demás, pero por sobre todas las cosas, esta inteligencia interpersonal, es decir, la manera de cómo interactuamos con otras personas nos producirá si es positiva, un equilibrio interior, si esta relación interpersonal es conflictiva, no existirá equilibrio emocional interno, lo que será causa de angustia, desasosiego, y a la larga afectará la salud manifestándose un sinnúmero de enfermedades psicosomáticas.

Nuestra relación con el medio sin duda es difícil, y conforma otro aspecto de nuestra inteligencia interpersonal, aquella que no se practica, aquella que habita en nosotros, y de manera silenciosa nos conduce a actuar de una forma determinada. Sin embargo, debemos considerar que la importancia de la inteligencia emocional en las relaciones humanas son  aplicables a la familia, el trabajo, la amistad, el amor, etc.
 
De ahí su importancia, abarcan los distintos aspectos en la vida de un ser humano, y condicionan su felicidad y armonía interior.

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